Convocatoria a la Tercera Conferencia Sindical Nacional
El modelo
neoliberal que hemos padecido durante el último cuarto de siglo,
con graves consecuencias para el pueblo trabajador, ha terminado por desembocar
en la mayor crisis global y estructural de la economía capitalista.
Como era de esperarse, desde las esferas del poder político y económico
se pretende que una vez más quienes menos tienen sean los que paguen
los costos de este colapso.
Los efectos de las medidas empresariales y estatales “anticrisis”
han comenzado a sentirse de inmediato: el salario se pulveriza y el incremento
brutal en el costo de la vida golpea la economía de millones de hogares;
se pierden cientos de miles de empleos y los que se conservan se ven sujetos
a una creciente precarización, mientras que cada día la crisis
se convierte en el pretexto para posponer o de plano suprimir derechos laborales
diversos, coartar la libre asociación y deteriorar las condiciones
de trabajo. Con el pretexto de la crisis se pretende incluso volver a intentar
imponer una reforma laboral regresiva largamente acariciada por los patrones.
En sentido contrario a lo anterior la misma crisis se convierte, paradójicamente, en incentivo y oportunidad para fortalecer la resistencia al neoliberalismo. Es más, la crisis provocada por el neoliberalismo puede traducirse en una oportunidad para enterrarlo de una vez por todas. Lo que está en juego no es sólo que hacen los trabajadores para defenderse de los efectos inmediatos, sino para conseguir que la salida a la crisis no se la misma de siempre: el fortalecimiento de los capitales más poderosos a costa de la miseria de la mayoría de las naciones y pueblos. De la última gran crisis nació el neoliberalismo; debemos evitar que de ésta salga un modelo igual o aún más perverso.
Para ello es indispensable que la organización autónoma de las y los trabajadores, su unidad, su movilización y las acciones de respuesta se convierten en la única opción posible no sólo para resistir, sino para construir otra salida a la crisis, favorable al pueblo trabajador. De esta forma resulta ineludible no solo definir medidas inmediatas